A los veintinueve años me prometí que el próximo trabajo actoral que consiga —sin importar cuánto pague, de hoy en adelante, para bien o para mal— iba a ser de un actor que trabaja. Y algo bueno sucedió. Conseguí un trabajo en teatro que pagaba poco en una obra llamada “Amor imperfecto” que me llevaron a conseguir otros papeles que llevaron a otros papeles. Y trabajo como actor desde ese momento.
A los veintinueve años, dejando mi trabajo de procesador de datos, estaba aterrorizado. Quizá, porque tenía miedo al cambio… Estaba por mi cuenta.
Vive el resto de tu vida para reconocerte.
No busques momentos que te definan porque nunca van a llegar.
Los momentos que te hicieron como eres, ya sucedieron y acaban de pasar otra vez.
Pronto algo comienza a suceder, confíen en mí.
Tu ritmo se apropia tal como lo hizo en sus primeros días aquí en el mundo.
Sólo no traten de esperar tanto como yo. Cumplir veintinueve años para darse cuenta. Y de ser así, está muy bien. Algunos jamás se dan cuenta. Pero ustedes sí lo harán. Se los prometo.
No esperen a que los demás les digan que están listos.
El mundo quizás te diga que todavía no puedes.
Esperé mucho afuera en el mundo antes de darme permiso para fallar. Por favor ni se preocupen por pedir permiso. No se preocupen en decirle al mundo que están listos.
Muéstrenlo. Háganlo.
¿Qué fue lo que dijo Samuel Beckett?
《Lo intentaste. Fracasaste. No importa. Inténtalo otra vez. Fracasa de nuevo. Fracasa mejor. El mundo es tuyo》.
Traten a todos con respeto e iluminen la noche.
