DESTINATARIO AUSENTE
Hoy he escuchado 514 veces una canción triste que me fractura el alma. He pensado en escribirle,pero sé que no contestará, no como antes.Le he enviado algunas fotos, algún tiempo atrás, pero el destinatario está ausente. El cartero dice que allí hace mucho no vive nadie. Intenté llamarlo, para contarle que ahora amo la mujer que veo en el espejo; que siento que ella ha vivido cientos de vidas y que en todas lo ha buscado; que mi pelo largo y triste extraña sus manos y que mis ojos aun besan con la mirada sus cicatrices del alma,pero la operadora dice que ese corazón ya está fuera de servicio.Hoy he llorado por dentro todo el día, quizá porque es domingo, y los domingos las ausencias se incrustan un poco más dentro, como el filo de sus palabras en el lado cóncavo de mi pecho.Hoy me he permitido estar en ruinas, caminar por los escombros de nuestros recuerdos, pero todo ami alrededor se derrumba, algo cae del cielo, creo que son misiles, a media noche, me siento Sarajevo… tiemblan los Balcanes, las réplicas se sienten en todos los huesos.Hoy no hay muro que contenga esta nostalgia, ¿te imaginas ser un niño que tuvo que aprender a sonreír entre ruinas? Así me siento sin ti.
PULCRE
Alguna vez me imaginé entre Comala y Macondo
olvidada entre los recuerdos de algún muerto.
Inventé un mundo perfecto entre huesos y versos
buscando, a la misma vez que intentaba olvidar,
la fórmula perfecta para entender
a los que ya estaban muertos en vida.
Me enamoré de imposibles,
de pescaditos de oro y caminos que no llevaban
a ningún lado, fui error y también acierto.
Se acordaban de mí cada que alguien moría
«la bruja lo presiente» decían, y era verdad.
Lloraba lágrimas ajenas y por las noches
frecuentaba la fuente del pueblo para limpiar
las heridas, los harapos que tristemente cubrían
la piel pálida, los miedos, la agonía.
Caminé durante mucho tiempo
para saber quién era, de dónde venía
por qué comía tierra y veía fantasmas
de viejos amores, mientras mi vientre vibraba
al son de una música que jamás había escuchado
pero que mi alma reconocía.
Tuve que mirarme al espejo para recordarme
abrir mis entrañas para entender
porque en ese hueco nadie habitaba
y ponerle nombre a cada emoción
para no convertirme en hielo sin antes ver el sol.
Alguna vez me imaginé entre Comala y Macondo
oyendo historias, creando historias
entre la vida y la muerte,
la oscuridad y la luz
sábanas blancas y mariposas amarillas…
café recién cosechado y la bruma de un mar
que mis pies jamás besaron.
LATIDOS
Quién iba decir que al final del principio, abriendo la herida sin miedo a tus recuerdos, me iba a encontrar con un amor tan puro yaciendo en lo profundo de mi alma. Se oyen sus latidos, tenues, casi susurros; sus ojos se clavan en mis pupilas, llenos de vida y de muerte, suplicando que por favor no te olvide, que lo que alimenta mi alma no tiene por qué ser arrancado por lo que hoy es aprendizaje. Mira cómo nadas en el mar que hay sobre mis clavículas, las astillas se han ido, todo es llano, limpio, resplandeciente. Aún no me he ido, cariño, sigo aquí hablando con tu recuerdo, en este lugar que dijiste que siempre me esperarías, viendo tu alma más hermosa que nunca, abrazando todos tus secretos, defendiendo con garras tu lado bueno, mi lado bueno.
Quién iba a decir que al final del principio, abriendo la herida, me encontraría aún con amor tan puro, tan vivo, tan lejos del olvido.
