Slave Gjorgjo Dimoski, Velestovo, Macedonia. 1959. Poeta, traductor y ensayista. Graduado de la Facultad de Filología de la universidad San Cirilio y Metodio, Skopje. Autor de más de diez libros de poesía, fue miembro de la Asociación de Escritores de Macedonia de 1983 a 1994, y a partir de 1994 ha formado parte de la Asociación Independiente de Escritores de Macedonia. Es fundador y Director del festival Noches de Poesía en Velestovo, y actualmente Presidente del Consejo del festival de poesía Tardes de Struga. Los dejamos con estos poemas en versión al castellano del poeta mexicano Javier Gutiérrez Lozano.

POESÍA MACEDONIA; SLAVE GJORGJO DIMOSKI

ACERCAMIENTO

¿Cómo puedo desenredar mi lengua, o desenredarte a ti?

Mis labios tiemblan mientras me arrastro

y las nubes nadan hacia el norte; cómo

puedo entender: ese acto, las relaciones, el bosque,

el vacío en blanco del camino hacia la aldea,

el aroma, los delicados pasos, los botes en el lago

para despertar tan níveo, tan silente.

Rompo a través de la espesura inundada de distancias

para desenredar mi lengua, para encontrar el orden:

tú silencias la distancia en secreto, como la nieve.

.

.

LENGUA MADRE

Tú también has mamado

leche materna

de la lengua madre.

¿Acaso no fue así? De la lengua

que es ordeñada y vertida

en una olla de oro

y traída

a la mesa.

Querido escritor (¿joven?)

mientras mamas

la lengua sólo se agria

en el campo de batalla

para ti. Noche y día.

Día y noche.

.

.

TRAUMA

Oh, Dios ¡qué camino tan luminoso!

Brillante, reluce en el último sol.

Qué absurdo el camino


***

Llévame hasta ese camino. ¡Oh, Dios!

Entre relojes con vida

que muestran siempre otro tiempo.

Esos que engruesan, golpean y me duplican

siempre hacia un tiempo futuro. En un vacío

duplicado donde tus lágrimas

incomodamente caen,

velozmente y en secreto me toman

a través de aquel vaso que se ha derretido,

que se endurece tan sólo una vez

-con el duplicar de las cosas-

tan pronto es tocado por mí.

***

Llévame hasta aquel camino en vertical

que brota desde tus ojos

hasta aquellas altas colinas,

como una sombra intocable entre

tu rostro incómodo y yo. ¡Oh, Dios!

¡No lo dudes!

Te detengo con mi alma,

con su lado oscuro

que murmulla como un río extraviado,

con una luz

que es invisible. Con

ésta, mi furia.


***

Mi Dios me ha abandonado.

La oscuridad reina debajo del sombrero del cielo.

y percibe mi respiración

como el exhalar de un bosque en llamas.

No me sigas, asegura. ¡No me sigas!

¡No me sigas! ¡No me sigas! Ha gritado.

.

.

EL CUERVO

Mi querido vecino

¡tu graznido

funciona!

Donde tú estás

-transfigurado

y sabiamente pensativo-

adoptas cualquier forma;

sangre hirviente.

Donde yo estoy,

lo que miro,

se disipa.

El cielo

es un pico abierto

(¿el tuyo?)

Mi querido vecino,
mi inevitable
testigo.