Raquel Jaduszliwer nació en San Fernando, provincia de Buenos Aires, Argentina, y reside en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. Es licenciada en psicología. Libros publicados: Los panes y los peces (Bs. As. 2012, Primer Premio Ed. De Los Cuatro Vientos), La noche con su lámpara (Bs. As. 2014, Primer Premio Fundación Victoria Ocampo), Persistencia de lo imposible (Bs. As. 2015 Premio Edición Ed. Ruinas Circulares), Las razones del tiempo (Bs. As. 2018 Ed. Lisboa), En el bosque (Bs. As. 2018, Ed. Modesto Rimba), Ángel de la enunciación (Bs. As. 2020 Ed. Barnacle), El árbol de las especies (Bs As, 2022 Ed. Barnacle) y Los diagramas radiantes, (Bs As. 2022 Ed Barnacle). Integró diversas antologías. Poemas suyos aparecen en publicaciones virtuales, nacionales y extranjeras. En narrativa, publicó una novela corta: La venganza del clan de las banderas de acero (Bs. As. 2018 Ed. Modesto Rimba). Invitada como expositora, participó del Festival Internacional de Poesía de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, en junio, 2019.

Raquel Jaduszliwer, ¿Dónde estará la luz que daba claridad a la inconciencia de las frutas solitarias?

*

Por ejemplo, pienso ahora en la noción de orfandad:

establece que las cosas nacen solitarias

y las lleva a buscarse las unas con las otras.

Así, la nube se junta una por vez con su variante,

el parpadeo ciego con el brillo que lo antecedió,

el fruto con la caída que vendrá. Cuentan que en días dorados

la inconciencia era espléndida, la cabeza inocente en el inicio

era un lirio del campo. Dicen que el tenaz mecanismo

no había entrado todavía en acción,

dicen que recién amanecía

y ya todo se veía resplandeciente.

.

.

**

Se astillaron las ramas, caían pájaros

sin claridad alguna, sin motivo

plenamente inconscientes

caían como frutos,

se desgajaban de la realidad

la escena era como de fin de mundo

aun así, se trataba de una estampa viviente:

había un pálpito verde, retumbaba

a través de las hojas

se dice que fueron días de revelaciones, 

que el prodigio no ha vuelto

y que la memoria lo registró todo.

.

.

***

Cuerpo presente aparecido de las cosas, 

todo lo quieto detenido por donde pasa lo fugaz.

Esa flor con las alas abiertas en suspenso 

y ese aire

y el agua que la envuelve como un aire más grave

y la taza y la fuente en equilibrio, sin respirar.

Todo lo quieto detenido por donde pasa lo fugaz.

Cómo duran los restos de la noche en la mañana,

cómo brillan y ensombrecen todavía con algo de árbol 

y de antorcha. Mientras tanto,

las voces que vinieron de la calle trajeron otra música

dentro del pensamiento. Y todo,

todo se pierde bajo el aura inolvidable de la luz

que no se deja 

asir.

.

.

****

Su cabeza se erguía, sin embargo

un movimiento interno la empujaba hacia el fondo,

hacia el perpetuo hundirse de las cosas

en los ríos alternos. Quizá por eso yo la veía despeñada,

en caída libre. Dolor ignoto, precipicio,

andarivel ausente en que se abisma un padre.

Su cabeza se erguía, sin embargo. Y así,

como una estampa hecha de turbulencia,

quedó clavada la perpetua lanza

y el filo de la luz desesperada y bella.

Y ya es recuerdo mi propio pensamiento

y es corola de sombra y de la luz alzada

en el espejo súbito de la vieja memoria.

.

.

ARMONÍA DEL MUNDO

Los movimientos planetarios no son, así,

más que una misma polifonía continua que progresa

 a través de tensiones disonantes

 hasta ciertos puntos de consumación.

                                          Johannes Kepler                

Armonía del mundo, ya es hora, se abre un párpado,

es el día que avanza, se hace descifrar;

las cosas se disuelven y todo aguarda y tiembla, 

arroja su pregunta como un hilo de agua:

¿Quién volvió de la noche con su lámpara? 

¿Hay alguien que responde? ¿Por qué  el sueño retiene 

a la presa que somos en su carcasa inmóvil?

¿Y quién en esta hora pregunta por sus muertos? 

¿Por qué ninguno de ellos regresa todavía?

Armonía del mundo, dónde estará ese arco perfecto

en que creíamos. A ciegas en la luz comienza el día, 

la armonía del mundo se pliega y se despliega                             

en su limbo de luz, en su crisálida.

Raquel Jaduszliwer nació en San Fernando, provincia de Buenos Aires, Argentina, y reside en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. Es licenciada en psicología. Libros publicados: Los panes y los peces (Bs. As. 2012, Primer Premio Ed. De Los Cuatro Vientos), La noche con su lámpara (Bs. As. 2014, Primer Premio Fundación Victoria Ocampo), Persistencia de lo imposible (Bs. As. 2015 Premio Edición Ed. Ruinas Circulares), Las razones del tiempo (Bs. As. 2018 Ed. Lisboa), En el bosque (Bs. As. 2018, Ed. Modesto Rimba), Ángel de la enunciación (Bs. As. 2020 Ed. Barnacle), El árbol de las especies (Bs As, 2022 Ed. Barnacle) y Los diagramas radiantes, (Bs As. 2022 Ed Barnacle). Integró diversas antologías. Poemas suyos aparecen en publicaciones virtuales, nacionales y extranjeras. En narrativa, publicó una novela corta: La venganza del clan de las banderas de acero (Bs. As. 2018 Ed. Modesto Rimba). Invitada como expositora, participó del Festival Internacional de Poesía de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, en junio, 2019. Raquel Jaduszliwer, ¿Dónde estará la luz que daba claridad a la inconciencia de las frutas solitarias?