NUESTRO PROPIO CIELO
(LA ÚLTIMA FANTASÍA)
—Venga, la última.
—¡Follarme a tu amigo Pedro!
—Esto ya no tiene gracia.
—¿Por qué no?
—Porque tú hablas enserio.
—Venga, tío, es un juego ¿Siempre igual no se puede bromear contigo?
—¿Quieres saber cuál es mi fantasía?
Mi fantasía es sentir que esto que tenemos tú y yo es de verdad. Ya sé que nadie prometió nada, pero me gustaría que, por una vez, fueras la primera en decirme que me quieres, y que no sólo respondas «yo también» cuando te lo digo yo. Estoy harto de sentirme amenazado por cualquier hombre al que miras o por un negro africano con una verga interminable. Me cansa sospechar que me mientes cuando me cuentas lo que haz hecho, dónde haz estado y con quién. Sólo pretendo saber aunque sea por un minuto ¿Qué diablos está pensando esa cabeza tuya? Porque por más que te miro a los ojos…
No sé quién eres.
Mi fantasía es sentir que es verdad lo que dijiste cuando me regalaste esta maldita sábana. Dijiste que este sería nuestro propio cielo. Tuyo y mío, de nadie más…
Y que aquí siempre estaríamos a salvo.
—¡Me acosté con Pedro el jueves!…
Vino a verme durante mi turno de noche en el hospital. Follamos en uno de los vestidores. Él quiso que llevará puesta mi bata de enfermera… era una de sus fantasías, y la hicimos realidad.
En cuanto a tu fantasía, yo lo siento, es de las que nunca he sabido cumplir.
