SÚPLICA
En el lugar donde fueron masacrados por tu frente
en el sitio en que tu arribo mutiló la piel del aire
bajo el árbol desgajado por tu aliento
posando en mi memoria el instante
en que el paso fiero calcinó entrañas.
En el centro transmutado por tus ojos
pido muestres tu fulgor.
Horadé la cerca
engañé a los guardias
traspasé el umbral.
Ya es tiempo.
Preparo el escenario de tu arribo.
.
.
EL SITIO
El velo se ha rasgado
el mundo muestra el rostro verdadero
el tiempo
al detenerse
teje con clerópteros la espera.
Emerge
del centro construido por tu carne
del ábside que abierto clama
del círculo que absorbe
y que genera
emerge
piedra que es tu pecho
y es tu rostro
piedra que es cimiento y techumbre
piedra que devora y da la vida
piedra que eres Tú
piedra que es tu altar.
.
.
LIBACIÓN
Tinta niebla es derramada
expande
su peso
candente
la prístina luz se transforma
en denso capullo que inflama en cerezas
el rastro que sigue hacia el centro
-cerúleo también-
de la tierra.
Te yergues racimo
y encarna tu furia
tu entraña encendida
tu cúspide atroz
que se muestra
y embriaga el recinto.
Amenaza.
Fervor.
.
.
TEMPLO
El tiempo está en mi carne.
Mi cuerpo es tu templo
El trono preparado a tu arribo.
Soy tu obra.
Habita
mis
espacios.
Soy el eje consagrado para ti
la ciudad que se complace con tu aliento.
En mi pecho está tu relicario
luz emana de caderas que son tuyas.
Todo fuera de mí es amorfo.
Sólo yo hundo mis pies en el pantano.
Sólo mis brazos alcanzan tu piel inefable.
Sólo en mi ombligo encuentras el camino de tu espejo.
En mí existe sólo el presente interminable.
Soy tu templo.
Ven.
.
.
OFRECIMIENTO
Contemplo la llama
debo penetrar en su misterio
preciso fundirme con sus ritmos.
¡Fuera todo aquel que reniegue de mi aliento!
Soy el gran rencor
todos los odios convergen en mi daga
ofrezco plasma nuevo
que anule el canto infausto de los días
ofrezco núbil nuca
la más jugosa víctima:
palabra que retenga sus acciones.
¡Venga al fin su enorme pecho!
¡Llueva sobre todos su bravura!
Destace este instante corrompido
haga elocuentes a los légamos
calcine la tierra y sus entrañas.
Del poemario “Kratos” ( Los libros del perro, 2022).
