BUSCANDO TABAQUERÍA
Recomenzar ridículas cartas de amor y fingir el dolor que todos sienten, así se desarrollan branquias para respirar por la herida. La tinta no puede lavar la pólvora de nuestras manos y los años manchan de blanco las ideas. El pomo de la puerta gira en esta casa sola desde la que escribo y entrecierro los ojos como quien estudia un lienzo, mi vista difumina lo que cubre los huesos de los vivos y de los muertos. Nunca me gustó moldear las nubes a mi mirada, prefiero imaginarlas cargadas de la electricidad o de la lluvia de mi estado anímico. Grandes y pequeños dioses se sientan a beber en mi mesa, siempre escuchan una historia distinta cuando les cuento de mi herida que no cicatriza.
De Sean muere al final (inédito).
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DÍA DE MUERTOS EN COMALA
Ve al pueblo fantasma y pregunta,
te responderá el llanto arrastrado por el viento.
Alguien se desmoronó en el presente perpetuo
huyendo en círculos del beso de la Santa Muerte.
No cobres caro el olvido, agradece que los vivos
desborden de licor tu calaca en el brindis del luto,
celebración de los muertos
que atormenta al dios de los dioses llamado tiempo.
Ve al pueblo fantasma y desmorónate,
el viento te reconstruirá en esta fiesta
donde morir de miedo es morir de risa.
De Alter Mundus.
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ROBERT WALSER SALE A ESTIRAR LAS PIERNAS
Él es Nadie y ha salido a caminar en la nieve,
la meta es alejarse hasta que el olvido borre sus huellas
y ningún aplauso pueda alcanzarlo.
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ZOSO
Lo que yo necesito son largas vacaciones
en un lugar embrujado como la casa Boleskine.
Cuentan que en sus pasillos se escucha
una cabeza rodando y oraciones de los monjes
que sin enterarse murieron quemados en el interior
mientras gozaban de una orgía ocultista.
Me vendría bien perder la cabeza,
convertirla en lámpara para los lunáticos
como hizo Bertrán de Born,
relajarme estrellando mi cráneo contra la pared
al estilo del suicida Pedro Desvignes
o jugar con el monstruo del Lago Ness
como si mi cabeza fuera una rama y él un sabueso.
Lo que sea con tal de silenciar
el monólogo de Hamlet dentro de mí.
La última expresión del decapitado
nunca es peor que la mirada del hombre vivo
incapaz de ignorar la duda existencial:
ser o no ser.
De Ciudad Gótica.
