Charles Simic (Belgrado, Serbia. 1938) es un poeta serbio-estadounidense reconocido como una de las voces de mayor relevancia en la literatura estadounidense actual y del siglo XX. Recibió el Premio Pulitzer de Poesía por El mundo no se acaba en 1990 y fue finalista para el mismo galardón en 1986 por Selected Poems, 1963-1983 y en 1987 por Unending Blues. Fue nombrado el decimoquinto poeta laureado por la Biblioteca del Congreso de Estados Unidos en 2007. En traducción de Nieves Prados, los dejamos con tres poemas del autor.

TRES POEMAS DE CHARLES SIMIC

LOS AMANTES

En el bosque un buen domingo,

Cuando éramos niños,

Nos encontramos una pareja tumbada en el suelo.

Cogidos de la mano, con miedo

A perdernos, vimos lo que al principio

Pensamos que era una mancha de nieve,

Desnudos y abrazados

En el suelo, el viento

Mecía las ramas sobre ellos

Como pasamos furtivamente, nunca supimos

Quiénes eran, ni volvimos a mencionarlo

Entre nosotros ni a nadie más.

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LA ALARMA

Centenares de ventanas se llenan de rostros

Por algo que ha sucedido en la calle,

Algo que nadie puede explicar,

Porque no acudió un camión de bomberos, ni un grito,

     ni un disparo,

Y sin embargo, aquí estaban todos,

Unos tapándoles los ojos a sus hijos,

Otros asomándose y gritándole

A la gente de los alrededores

Con la misma compostura y apariencia tranquila

De quienes pasean los domingos

En algún otro siglo, menos violento que el nuestro.

.

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MIL NOVECIENTOS TREINTA Y OCHO



Fue el año en que los Nazis invadieron Viena,
Superman debutó en Action Comics.
Stalin mataba a sus camaradas revolucionarios,
abrieron la primera Dairy Queen en Kankakee, III,
mientras en la cuna yo me orinaba en los pañales.

“Seguro que fuiste un precioso bebé”, cantaba Bing Crosby.
Un piloto a quien los periódicos llamaron 

     “El despistado Corrigan”
despegó de Nueva York hacia California
y aterrizó en Irlanda, mientras yo veía a mi madre
sacarse el pecho de su bata azul y acercarse a mí.

En septiembre hubo un huracán que hizo que un teatro
en Westhampton Beach acabara en el mar.
La gente temía que fuera el fin del mundo.


Un pez que se creía extinguido desde hace más de setenta millones de años
apareció en una red en la costa de Sudáfrica.

Yo estaba tumbado en mi cuna mientras los días
eran cada vez más cortos y fríos,
y la primera gran nevada cayó de noche
silenciando las cosas en mi habitación.
Creo que entonces me oí llorar por mucho, mucho tiempo.