Christian Rêv (Colombia. 1996) es escritor, editor y diseñador. Es autor del libro Afuera, un recopilatorio de poemas de amor y olvido, que intenta esbozar las etapas que el ser humano vive y sufre durante las relaciones de pareja. Ha dirigido además diferentes procesos de edición y también de enseñanza de la escritura creativa.

TRES POEMAS DEL COLOMBIANO CHRISTIAN REV

TRES POEMAS PARA V.

TE ESPERO

Y cuando te busco

No hay sitio en donde no estés

GUSTAVO CERATI

Los faroles

y los balcones de la casa de tus sueños

espero que te esperen,

así como yo te espero en el camino

donde un día te encontré

mientras miro el atardecer frío que nos acompañó

la primera vez.

Dicen que los amores llegan 

y se instalan en el momento perfecto,

que se hacen de los abrazos

que acompañan los días perdidos,

de las miradas que componen 

poco a poco los recuerdos

que se hacen calor en las mañanas frías,

en la ausencia que algún día nos tocará.

Por eso creo en el amor que aquí yace,

que se hizo del color de tus ojos,

del aroma de tu cabello,

de las tardes de viernes en las que vienes

y me abrazas.

Te espero,

entre las calles que nos vieron compartir risas,

entre mis brazos que siempre 

se harán para tus abrazos,

entre mis ojos que no encuentran 

más belleza que la de tu sonrisa.

Te espero para abrazarte con mis palabras,

para quererte entre las noches venideras,

para irnos de viaje a Madrid 

y vivirte en Roma,

para mencionarte el amor entre nuestro silencio,

para descifrar juntos el acertijo de vivir,

para darnos la esperanza de que hay 

alguien aguardando nuestro regreso 

cuando la noche parece caer.

Te espero y te esperaré

porque no conozco otro lugar donde 

recoger las flores que solo en tu mirada florecen,

porque sin ti la puesta de sol

es simplemente un cielo rojo que no puedo 

llevarme en la memoria,

porque tienes entre cada palabra 

el sonido justo que recompone los ánimos rotos

y porque no sabría cómo amar 

otro silencio que duerma a mi lado.

.

.

24

Entre tus noches y las mías

un día nos supimos ver.

Tú me tanteabas con la mirada,

yo te descifraba con los dedos.

Eran amaneceres

los de tus ojos y los del sol;

te miraba y estabas entre tanta luz

junto a mí, en la cama que era menos nuestra

porque el día nos había robado

lo que entre la noche había sido amor.

.

.

¿A DÓNDE VAMOS?

Llegan las noches y me pregunto

si entre cada hora que vendrá al siguiente día

me elegirás, si entre tus esperanzas 

y miedos allá, en el futuro, estaré ahí a tu lado.

Cierro los ojos 

y pienso en tu mirada cuando estás feliz,

en tu boca cuando hablas desde el amor

que les tienes a los tuyos y a lo que haces,

pienso en tu forma de caminar

cuando algo te hace feliz 

y en tus saltos y gritos de alegría cuando

a tus manos llega un regalo.

Cierro los ojos

y te siento en los dedos,

en la yema que te acaricia la cabeza buscando

que te duermas, buscando que sueñes

con aquello que te aleje de la tristeza

y el cansancio.

¿A dónde vamos?

Cuando pienso en ti, esa pregunta me llega,

me toma de la mano 

y me dirige a pensar en ti allanando mi futuro,

en ti con tu forma de ver el mundo 

y tus ganas de darlo todo 

y sí, también tus ganas de caerte (de vez en cuando).

Ojalá que cuando la vida me pregunte: 

¿A dónde vamos?

La respuesta me la den tus labios 

y sea tu compañía la confirmación

de que amar es verse en muchos lugares,

en muchas metas, en muchos sueños

de la mano de quien siempre te dio el aliento para seguir.