CONVERSACIÓN CUNEIFORME
Por un tiempo hice todo para aproximarme a ti;
fue en vano, nunca existí.
Luego, una noche
tuvimos una conversación cuneiforme,
después ya no estabas, te perdiste
esfumándote en la composición antropomorfa
y el sonido adulterado de los radares;
la señal se volvió débil,
descendí al subterráneo
oculta en serpentinas de aluminio,
continué buscándote en los minerales diseminados,
en los óleos encendidos
escritos con frases griegas.
Por un tiempo no te vi,
era el pánico a encender la luz de mi cuarto,
tú, desapareciste
en la sombra superflua;
miré a las brujas sentadas junto a mi cuna
de pabellones con tul celeste.
En la oscura superficie de las bombillas,
aparecen suelos de algodones color rosa;
vuelve la cuenta atrás del cuento
y antes los ojos transpiraban miel…
mis primeras letras,
los buenos días tardíos de ayer y de mañana.
Hay algo irreverente que me duele.
Durante un tiempo, no hablabas de mí…
Cuando el viento coincide con los sonidos adulterados
apaga las linternas, apaga a propósito su flama,
las penumbras son luces erróneas
que iluminan el perfil de las brujas
sentadas junto a mi cuna…
La conversación fue en vano,
para ti nunca existí,
eras una misteriosa transformación
—no sé explicarlo—.
Estoy sentada en el suelo de algodones rosa
frente a la bombilla,
con el rostro lleno de espuma sucia
mirando los rosarios despellejarse
en los vapores de azul aguamarina.
.
.
INCONGRUENTE EFERVESCENCIA
Esperaré
décadas eternas
entre liturgias perdidas,
a donde sea, en cualquier sitio.
No será dulce, será fuerte
oír el palpitar inadecuado
del mismo cuerpo
en líquido amniótico.
Después…
Anonimarme
en los húmedos muros interiores
olvidando las formas
sustituidas por dardos alcalinos
antes del atardecer… nacer.
Exterminarme…
en las aspas filosas del placer acrílico
o en la textura recalcitrante
de incongruentes dobleces
aliados a lo desconocido.
Escribiré un mensaje:
atardece dentro de poco.
Desprendería los suelos para encontrar
tu lúbrica ausencia arañando
el oscuro blue de mi espalda.
Buscarás
soslayar la sed en las zonas
traslúcidas
a donde sea, en cualquier sitio.
Seré…
flor efervescente, arrancada
de las deshidratadas sombras
que envuelven e intimidan
la nada en el todo
de dos inherentes mundos.
Algunas de sus partes tóxicas
están regadas
sobre los espejos de la sala,
apoyados en ese espacio lúgubre.
Flor de incongruente efervescencia
entre suspiros y suspiros
Anonimarme…
.
.
HÍBRIDOS DESVELOS
¿Qué parte de mi interior cambia de tono?, como un cuadro terminado en destellos de roca ígnea, volviendo al desequilibrio: mi realidad, donde estuve titubeante, expuesta a juicios, pero lejana de las oraciones rutinarias que distorsionaban los afectos… La parte independiente y extraviada entre papiros disecados por otra furiosa travesía del tiempo sensorialmente desaparecido.
Miraba disolverse las horas adhesivas y a los Duendes entrar con pasos húmedos debajo de la puerta oceánica, mientras la radio sonaba por las mañanas, encendiéndose al inverosímil infinito por arte de magia. Pensaba golpear la orilla final, el ambiguo reflejo de roca ígnea, ambas superficies de sus cuarteados muros, muros de la inquietud, invadidos por turbulentos haberes prolongados…
Realdad o desequilibrio: Sí, la Muerte es más Larga que el Tiempo.
Por favor, extingue el deceso en los litorales, por favor, son destellos incrustados de cuarzo criptado con híbridos desvelos… Ayúdame a crear otros recuerdos intangibles al borde de las esferas, ya la potencia del alma quedó mineralizada con turmalinas… Todo sucederá en una combustión arsénica a Luces bajas, lo demás son destellos fuera de las dimensiones longevas… Los Duendes han extinguido el deceso, se dirigen a los litorales de oxidados cuarzos… Perpetuando la propia mente, ahora exhausta, la parte oculta de la vida son, elogios susurrados sobre ruidos astrales no persuadidos, uniéndose al paralelismo de las emociones.
Los Duendes hablarán de nosotros, de los que aquí estuvimos… Y pasamos de una traslación rotatoria al fulgor de la madrugada, del nostálgico episodio sin dormir, y los espero trastornada de silencios, cuando pasan debajo de la puerta del océano, con su resplandor acerínico bajo mi cama, entonces postergo el sortilegio de mi precario instinto…
La Muerte es más larga que el Tiempo… Absorbe las dimensiones longevas… extingue la potencia del alma en el deceso hacía los Litorales Criptados por Clorhidricos Desvelos.
