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Espinas
(Fragmentos)
Arrodillada con otros cuerpos arrodillados
el olor a saliva impregnado en tu nariz
una mujer riega su canto
llena su garganta de aceite amarillento
en cada movimiento desea sanar
mientras un hombre viejo
respira su enfermedad en tu nuca
no puedes ver más allá
de esas cuatro paredes blancas
llegaste al mundo
sin derramar una sola lágrima
sabes que has nacido incompleta
viniste a romperte los huesos
ser el animal que no se deja acariciar
ha sido golpeado una y otra vez
escondes el dolor dentro de un fruto
lo comes sin que quede nada
sabes que tus manos
han de ser residuo, tierra, escama
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Sigilo del sufrimiento
I
Los rostros a tu alrededor
se asemejan a todos tus ancestros
Parece que han escarbado la tierra
a dentelladas secas para encontrarte ahí
entre ese ruido
Piensas en sus pies descalzos los talones partidos
el sonido del tren que ya no esperan
¿Cuál cuerpo caerá primero?
La ciudad sangra al igual que un animal
olvidado a media banqueta
nadie reclama esa muerte
y la carne seca bajo el sol deja un olor a podrido
Aquello parece el resultado de un Dios ciego.
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XII
Tu carne es escamosa
y tu destino
olfatear lo sucio del asfalto
haces lo que tu cuerpo
aprendió de memoria:
arrastrarte hasta quedar sin piel
y con esa fuerza animal
que todo lo invade
le inventas una forma a tu cuerpo
encajas un caparazón más tieso
para frenar la sangre
que gorgorea dentro de ti
pero el dolor no cesa
y el origen de tu sufrimiento
es la herida abierta
en el pulmón de Cristo
