Gilda García Romero (Puebla, México). Docente, alienígena, poeta y narradora. Primer premio de poesía del Mapa de Escritoras Mexicanas Contemporáneas (2024) y del concurso de poesía circundante de Ediciones Periféricas (2021). En el género especulativo obtuvo el primer lugar del concurso de cuentos de ciencia ficción de la Feria Internacional del Libro Astronómica de la Universidad Autónoma Metropolitana en la CDMX (2021) y del concurso de cuento “Iluminadas” de ciencia ficción organizado por los colectivos Especulativas y Las sin sostén (2020). Reconocimiento del Senado de la República a la "Obra y Legado Artístico" 2023

Gilda García Romero: poemería, danzas sicalípticas y agujas atávicas

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DIATRIBA ATURDIDORA DE ÁNGELES CAÍDOS

Un cardumen de pupilas ajenas

se revuelve en el espejo.

Reconozco las voces que escaldan mi razón,

todas hablan al mismo tiempo,

apenas entiendo el mensaje. 

Son mis demonios encorvados

que danzan sigilosos sobre cavilaciones

sus lenguas ladinas rozan mi frente.

Un día más y aún no he podido exorcizarme.

Hoy lanzo plegarias para redimirme

porque nadie puede imponerme el crucifijo.

Solo yo.

Soy la sacerdotisa que me dará el perdón.

Soy quien expulsará la legión que me ha recluido.

Es fácil acusar al maligno de mis pecados,

basta con afirmar que ha tentado mi voluntad,

que ha poseído la máquina conductora.

Es preferible que él cargue con las faltas,

así seré la víctima irreprochable de túnica blanca.

Baal se transfigura en mis noches de insomnio

y danza con Asmodeus una danza sicalíptica

donde me desuellan como al cordero sacrificial.

Ambos usan máscaras de mi propia cara.

Ahora es el momento perfecto para destruirlos:

mientras miro mi reflejo los veo a todos,

somos miles de manos que se posan en el mismo punto.

Dios mismo me ha entregado la daga

con la que arrancaré dentaduras.

Soy la única que puede salvarme

mientras rezo todas las jaculatorias.

Se posarán miles de insectos en mis ojos

las piernas temblarán como troncos rancios

y terminaré gritando en lenguas de otro tiempo.

Al final, permanezco con alma profana

como un serafín que aterrizó de emergencia en la tierra.

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ALFORZA 

Tengo el vientre abierto.

Manos de hada contienen la sangre,

olas de plomo.

En esta habitación de hospital:

me abraza toda la soledad del mundo.

Muchas bocas rezan,

no las escucho.

Piden a un dios que no me quite la vida.

Oigo mis venas palpitar:

gongs de guerra.

Mi psique está atrapada en una vasija endeble.

La herencia de mis ascendientes

me traspasa con mil dagas,

punzadas me aletargan hasta el colmo.

Anhelo la inexistencia

porque no duele.

Estoy rodeada de almas

que danzan con agujas atávicas,

nada pueden hacer por mí.

Me aferro a la vida

como tórsalo que ansía el futuro,

aunque el dolor me habite.

La piel me impide eyectar y huir.

Si tan solo

hubiera sido distinto el vaso contenedor.

Los órganos que crepitan tienen caducidad.

Me duele hasta la punta del cabello.

Estoy abierta como rana de laboratorio.

En mis vísceras está grabado el árbol de la vida.

Mis venas son los minuteros

que indican la hora de mi muerte.

En algún momento

los hilos de la marioneta se tensarán

y habrá que reparar alguna pieza.

Por ahora,

no me muevo

no grito

no me quejo.

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POEMERÍA

Ayer fui a recoger un poema, era tal como lo había pedido.

Mi necesidad de vocales lo solicitó.

Pagué con médula roja.

Creaturas épicas poseedoras de laureles,

llevaban tiempo muertas dentro de mi cabeza.

Los cadáveres con voces como de ciervos apresados,

cantaron himnos teñidos de sal.

Por las grietas entró un espíritu indigente

y me perforó con un taladro rotatorio las encías. 

Fue entonces que dejé la piel de la sonrisa

guardada en el armario de las cosas en desuso.

El poema estaba fresco, con relleno de gas y plasma como los soles.

Tenía agradable sensación al tacto, el relleno era vida condensada.

Acerqué mi nariz, percibí notas de mandarina y algodón.

De su interior sobresalían tenues rayos de viento,

en el cual, viajaban pequeñas semillas de mostaza que entraron en mis ojos.

Al principio me dejaron ciega, después me abrieron portales,

oráculos a seres que aún no han nacido.

El poema fue de mi entera satisfacción.

Volveré a la poemería para truequear algunos versos más.

No es un lugar fácil de llegar, tiene ubicación volátil.

Las instalaciones no son confortables y los dependientes tienen mal humor.

Recomiendo el consumo de poemas de esta tienda casi desmoronada,

dejaré un comentario positivo.

Hallarás un montículo de huesos y cascajo de gemas otrora valiosas.

Al final del pasillo, una puerta abierta

y luego, una caja de regalo. 

Gilda García Romero (Puebla, México). Docente, alienígena, poeta y narradora. Primer premio de poesía del Mapa de Escritoras Mexicanas Contemporáneas (2024) y del concurso de poesía circundante de Ediciones Periféricas (2021). En el género especulativo obtuvo el primer lugar del concurso de cuentos de ciencia ficción de la Feria Internacional del Libro Astronómica de la Universidad Autónoma Metropolitana en la CDMX (2021) y del concurso de cuento “Iluminadas” de ciencia ficción organizado por los colectivos Especulativas y Las sin sostén (2020). Reconocimiento del Senado de la República a la "Obra y Legado Artístico" 2023Gilda García Romero: poemería, danzas sicalípticas y agujas atávicas